La citricultura atraviesa una de sus peores crisis. Los productores cobran hasta 85 pesos por kilo de naranja, mientras producirlo cuesta hasta 135 pesos. Algunos productores ya comenzaron a vender maquinaria y propiedades para afrontar gastos.
La crisis de los citricultores entrerrianos se profundizó al inicio de la actual temporada, con precios de venta que se ubicaron muy por debajo de los costos de producción y un panorama que genera incertidumbre sobre la continuidad de numerosas explotaciones en la provincia. Productores del noreste entrerriano alertaron que muchos establecimientos ya comenzaron a desprenderse de bienes para afrontar gastos corrientes y sostener la actividad.
La situación fue expuesta por José Flurin, productor citrícola e integrante de la Asociación de Productores y Empacadores de Federación, quien describió un escenario crítico para uno de los sectores productivos más importantes del litoral argentino. Según explicó, producir un kilo de fruta demanda actualmente entre 130 y 135 pesos, mientras que el mercado apenas remunera entre 80 y 85 pesos.
“Arrancamos la temporada trabajando muy por debajo del costo de producción”, resumió el dirigente, al señalar que la rentabilidad negativa se convirtió en una constante para numerosos productores de la región.
La caída del consumo agrava el escenario
De acuerdo con Flurin, uno de los factores que explica la crisis es la fuerte retracción del consumo interno. El productor consideró que la desaceleración de la economía afecta especialmente a productos considerados complementarios dentro de la canasta familiar.
“Hoy el mercado no está pagando más de 80 pesos el kilo. Nos está quedando eso”, sostuvo. En ese sentido, explicó que la naranja y otros cítricos suelen ser productos que las familias dejan de comprar cuando deben priorizar gastos esenciales.
“La economía está parada. No hay consumo y nosotros vendemos postre. Todo va a depender de cómo se active la economía de aquí a fin de año”, manifestó. También reflexionó sobre el comportamiento de los consumidores: “Yo creo que cualquier familia primero compra para comer y después para el postre”.
El interrogante sobre los precios al consumidor
Uno de los aspectos que más preocupa a los productores es la diferencia entre lo que reciben por la fruta y el valor que finalmente pagan los consumidores en los comercios minoristas.
Mientras los citricultores perciben poco más de 80 pesos por kilo, en muchas verdulerías el mismo producto supera los 2.000 pesos e incluso alcanza los 2.500 pesos. Esa brecha genera interrogantes dentro de toda la cadena comercial.
Fuente: Bichos de Campo.




