25-06-2026 – Escuchar en meteorología hablar del “niño” o la “niña” según el momento del año, ya es algo habitual, por eso causó sorpresa cuando diferentes áreas del municipio de Chajarí se reunieron para definir tareas y prepararse para la llegada de este fenómeno. ¿Qué es el “niño” y por qué el que se espera para este verano puede traer complicaciones severas? Se lo preguntamos al ingeniero agrónomo Gabriel Guiano.
Ante la pregunta concreta de qué es el fenómeno del niño, el entrevistado explicó que es “un proceso por el cual, por determinados cambios en la temperatura del Pacífico ecuatorial, en nuestra región se producen precipitaciones por encima de lo normal, para las estaciones de primavera y verano”. Este incremento, según explicó que sería de una intensidad importante, “es imposible precisar la cantidad de milímetros, pero si los informes son consistentes y coherentes, como para tener una referencia, si en el mes de enero solemos tener un promedio de 140 mm, podríamos estar, tranquilamente en el doble de ese registro”.
De manera indirecta esta cantidad de registro de lluvia puede provocar que las raíces de los árboles queden más “flojas” en la tierra, lo que las deja más débiles frente a vientos. Si a esto le sumamos una poda mal hecha en cuanto al equilibrio del árbol, la situación se complica aún más. De la misma manera, el mal desagote o absorción del agua de lluvia puede acarrear posteriormente enfermedades como el dengue o enfermedades gastrointestinales por la proliferación de bacterias como la escherichia coli, por lo que el rol de los agentes de salud, también es importante.
Atravesados por dos arroyos
Al estar Chajarí dentro de la cuenca de dos arroyos, el Chajarí y el Yacaré, el protocolo para un fenómeno de estas características involucra el comportamiento de estos cauces. “Lo primero que se relaciona es la limpieza de los arroyos, que es algo lógico que obras publicas debe hacer, pero también coordinar la recolección de residuos, el corte de calles inundadas, el retiro de árboles caídos, las áreas de familia por posibles evacuaciones y demás. Es algo donde, para que las acciones funcionen, hay que trabajar de manera coordinada”.
En cuanto a los tiempos explicó que el fenómeno llega siempre a partir de diciembre aproximadamente, “pero no es de un día para el otro, seguramente la primavera que tengamos ya será muy húmeda”.
Finalmente, el ingeniero remarcó que “No hay que preocuparse, sino ocuparse, y es algo que nos involucra a todos, obviamente el estado hará su parte, pero es fundamental que todos los vecinos hagamos nuestra parte”. En este sentido ejemplificó, “si hay un informe de precipitaciones fuertes e intensas, y se pide no sacar la basura, pero los vecinos igual la sacan, eso va a parar a las bocas de tormenta, se tapa y se producen anegamientos, o a los arroyos y después el desborde es inminente”.





