El gigante cárnico mundial enfrenta un momento con tintes contradictorios: mientras sus exportaciones no tienen freno, EE.UU, China y la Unión Europea, que concentran el 65% de sus ventas, presentan nuevos obstáculos para el ingreso de carne brasileña.
Brasil atraviesa un momento particular en el mercado internacional de las carnes. El mayor exportador mundial de carne vacuna mantiene un fuerte ritmo de embarques, pero al mismo tiempo enfrenta crecientes restricciones en algunos de sus principales destinos.
Para el Rosgan, esta situación expone una paradoja: cuanto mayor es la capacidad exportadora del país, mayor es también su dependencia de mercados de gran escala capaces de absorber semejante volumen.
El escenario comenzó a complicarse hace un año, cuando Estados Unidos llegó a imponer un arancel adicional del 50% a la carne brasileña, llevando la carga total por encima del 76% y prácticamente cerrando ese mercado.
Sin embargo, luego de intensas negociaciones, Washington terminó levantando la medida y permitió la recuperación del comercio.
El resultado fue contundente. En lo que va de 2026, Brasil ya envió unas 210.000 toneladas de carne vacuna a Estados Unidos, un 24% más que en igual período del año pasado. Pero mientras ese destino recuperaba protagonismo, China comenzó a convertirse en un nuevo foco de incertidumbre.






